Sin categoría

Redibujando los mapas

Fotografía: Las tres fronteras

La literatura indígena está por hacerse y en construcción en el complejo país en el que vivimos ¿Arguedas era un escritor indígena o escribía de su experiencia de vida con los indígenas andinos? No quito para nada el enorme valor literario del Taita Arguedas, sus novelas narran el desgarro del Perú profundo ¿Manuel Scorza, Ciro Alegría, Óscar Colchado eran escritores indígenas? Estos escritores han relatado la vida y las epopeyas de la población indígena en diferentes áreas geográficas y culturales del país, otra vez repito, no se ignora el mérito literario de ellos. Por estos años, en la poesía amazónica tenemos a la poeta Dina Ananco, quien con voz propia ha recibido pergaminos por su poesía, ella es originaria de los pueblos indígenas awuajun y wampis, y después de ella, creo, que paramos de contar. La presencia en la literatura peruana de Ananco es un pequeño avance en la construcción de ese mosaico cultural diverso que es la floresta. Sin embargo, en el rubro de la narrativa indígena amazónica todavía está pendiente de desarrollarse, salvo mejor parecer, pero hay algunos brotes verdes. Lo que sí tenemos es una vigorosa presencia de oralitores –quienes son la trabazón entre las tradiciones orales y escritas.

Bajo este paraguas, hace poco leía a Louise Erdich, escritora norteamericana de origen indígena y europea, buceaba en las novelas «La casa redonda» y «El fantasma de las palabras» en ambas se relata a personas de identidad indígena que viven con sus sueños, pesadillas y alegrías en ese país de norte de América. En ambas novelas con destreza y oficio, Erdich quien es premio «Pulitzer» por su novela «El vigilante nocturno», introduce las situaciones sociales en la que están envueltas los indígenas de carne y hueso: con los problemas de tierras, de los registros de su población, de la jurisdicción indígena, del consumo de drogas y bebidas espirituosas, a la par va contando con sugerentes viñetas las luchas y reivindicaciones de los indígenas del norte del continente. Erdich está lejos de ese antropologismo indigesto y empalagoso que hacen decaer las historias que se cuentan sobre los integrantes de pueblos indígenas. Ella señala en una de sus novelas: «La cuestión es que la mayoría de nosotros, los pueblos indígenas, tenemos que reconstruir conscientemente nuestras identidades. Hemos soportado durante siglos vernos borrados y condenados a vivir en una cultura de sustitución. De modo que incluso alguien criado estrictamente en su propia tradición se puede sentir atraído por las perspectivas de los blancos». Con estas palabras punzantes, anímense a leer a Erdich.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *