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Mundos sumergidos

Imagen bajada de un sitio de internet

Hay una pintura de Paul Klee «Paisaje sumergido» que me recuerda a las historias de los kukama, en el caso de Klee, en el mundo bajo el agua hay plantas, desechos de la superficie arrinconados en el lecho del mar o río; en cambio, en los relatos ribereños el mundo sumergido suena paradisíaco. Uno de los significados, de los muchos posibles, del lienzo de Klee es que la sociedad industrial ensucia los paisajes más prístinos como el que está debajo del agua, en las narraciones ribereñas ese mundo todavía está impoluto o eso creemos, la experiencia de los derrames de petróleo o de los vertidos de mercurio de la minería legal e ilegal, seguro que pergeñan otro mundo sumergido. Mi padre partió a la eternidad con congoja y sabiendo que el río Nanay de su infancia estaba cada vez contaminado.

Por los años setenta un grupo de científicos lanzó la alarma señalando los límites económicos del crecimiento. No podemos seguir creciendo así, señalaron. Por supuesto, no les hicieron caso. En esos mismos años surgió el concepto de desarrollo sostenible –que era poner paños fríos al modelo económico. Lo cierto es, que a la fecha, el modelo económico ha hecho crisis, no nos lleva a ninguna parte y se propone gestionar la escasez. En pocas palabras, hay que decrecer. Ser más austeros, debemos poner freno al disparatado consumismo que también ha llegado a la floresta –hay personas que viajan un fin de semana a Lima para ver un espectáculo musical, sin tener en cuenta los recursos escasos que se han movilizado detrás de un billete de avión.

Sí, tiene mala pinta. Desgraciadamente, desde los márgenes fluviales tampoco hay respuesta a la crisis, seguimos a ciegas en el marchamo del extractivismo más fiero.

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