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Entrevista a Sarita Soria Ochavano: «Considero que aún nos falta asumir una visión más crítica o comprometida en lo político y social»

Hace poco leíamos a Olivia Laing «El jardín contra el tiempo. En busca de un paraíso común» es un ensayo sobre los jardines, un tema profundamente literario. La expulsión del Edén ha dado pie a la creatividad de las escritoras y escritores. Lo interesante es como Laing escarba, pergeña y rescata este espacio para la literatura. Así, con ese interés y palpito de un imaginario jardinero, hemos querido husmear en la vida cultural de la ciudad de Iquitos o del condado literario de Isla Grande, más que mejor a través de una joven estudiante universitaria Sarita Soria Ochavano*, aquí la entrevista:

Fotografía: Sarita Soria Ochavano

La vida cultural en la ciudad pareciera transcurrir en la normalización de la grisura. Se advierten hueros chispazos, pero sin mayor trascendencia ¿Cuál es tu valoración de la vida cultural iquiteña?

La vida cultural es cada vez más compleja por el aislamiento geográfico, que no permite conectar con otros movimientos literarios. Si bien existe la iniciativa de muchos escritores, gestores culturales y artistas que, de alguna u otra manera tratan de mantener viva la literatura en diversos espacios de Iquitos, considero que aún nos falta asumir una visión más crítica o comprometida en lo político y social. Es decir, hay una enorme necesidad de aceptar una postura firme frente a los problemas de nuestra realidad amazónica. Sin embargo, aunque parezca una ciudad gris, hay mucho talento, es por ello, necesitamos que se involucren las entidades públicas y la participación activa de los jóvenes, porque solo así el arte y la literatura serán parte de nuestra vida cotidiana.

Estás investigando y reflexionando sobre la relación de la lectura y medio ambiente ¿Cuál es tu primer balance o aproximación a este interesante binomio?

La conciencia ambiental no solo se construye desde las ciencias naturales, sino también desde las humanidades. En este sentido, mi investigación demuestra que la lectura es fundamental porque permite desarrollar la sensibilidad y el pensamiento crítico para comprender la relación entre el ser humano y el medio ambiente. Es por ello, que leer cuentos, novelas, mitos, e incluso escuchar los relatos orales de nuestros padres o abuelos significa valorar nuestra identidad cultural, despertando no solo conciencia, sino acciones responsables para el cuidado de nuestra Amazonía.

Es más, la literatura y la educación ambiental no deben estar separados, por el contrario, son complementos. Porque a través de la lectura es posible formar ciudadanos capaces de promover el cuidado y el respeto por la biodiversidad, la cultura de los pueblos amazónicos y la sostenibilidad.

La terca realidad nos señala que las bibliotecas en la región son una quimera ¿Es posible imaginar una red de bibliotecas en las principales ciudades amazónicas? ¿Cómo sería?

Imaginar es posible, sin embargo, las bibliotecas deberían ser una realidad porque es una necesidad urgente. Por lo que sería importante integrar bibliotecas comunales, escolares e itinerantes que lleguen a todos los espacios, incluso a las ciudades más alejadas de la Amazonía. Asimismo, las bibliotecas digitas deberían ser accesibles para todos, sin costo alguno, donde se puedan encontrar todos los libros de las ciencias y las diversas áreas del conocimiento, sobre todo priorizar las obras de los autores amazónicos. Solo así las bibliotecas se podrán convertir en espacios culturales vivos, donde todos los pobladores amazónicos, a través de la literatura y las narraciones orales, se pueda compartir y que nos muestren o nos ayuden a comprender la cosmovisión de las diversas culturas del mundo amazónico, para la preservación y el cuidado de los bosques y los ríos.

Por el contrario, desde una perspectiva política, considero que a las autoridades regionales y municipales poco o nada les importa la lectura o las actividades culturales, en las que se valore a los artistas, escritores e incluso nuestras costumbres ancestrales. Visto que, se ve reflejado en la desaparición de la Feria del Libro, que dejo de realizarse hace tres años. Hecho que demuestra un total abandono de la literatura.

En estos momentos ¿Qué estás leyendo?

Estoy leyendo Blanco, de Han Kang, ganadora del Premio Nobel de Literatura 2024. Es una obra que, a partir del color blando, nos muestra la fragilidad del ser humano y la fortaleza de una mujer para superar la pérdida de su hija recién nacida. Lo que me lleva a reflexionar mi propia existencia y a pensar de como yo también pude haber muerto. Además, de encontrar sentido a la vida a través del color blanco.

*Sarita Soria Ochavano, natural de Requena. Estudiante de Educación Secundaria con especialidad en Lengua y Literatura de la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades de la UNAP. Miembro del Grupo de Investigación Multidisciplinar “Tana Piataka” (Nos preguntamos, en kukama-kukamiria).

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