Jam session

Desde mis años verdes en la aliquebrada universidad tuve predilección por el free jazz, quizás lo buscaba para romper esa pesadumbre que vivía esos momentos. En un punto de mi memoria histórica sobresale que en Lima había festivales de jazz a los que acudía cuando podía también caían músicos y piezas de free jazz. Escuchar una pieza de esta modalidad de jazz me dejaba casi siempre con una sensación de frenesí, me remecía todos los poros como una toma de ayahuasca, rompía todos mis esquemas preestablecidos en la búsqueda de algo nuevo. Lo asemejaba a las rupturas de tiempo y espacio de algunos letraheridos o letraheridas que tenían esa actitud punzante frente a la página en blanco y en la literatura. Era una fuente grande de motivación de la búsqueda de otro lenguaje. Mi acercamiento al jazz fue de amateur, lo sigue siendo. Leo lo que puedo y lo que encuentro en el camino sobre este tipo de música. Así cayó coincidentemente la obra del profesor Mariano Peyrou “Free jazz. La música más negra del mundo”. Lúcido y brillante libro. No leía un texto tan exquisitamente escrito en tiempos. Me encanta los ingredientes usados en intersección: historia social, música, literatura, antropología, entre otros. Me preguntaba mientras leía ¿se podría hacer algo así con la cumbia amazónica? Para aproximarse a esta música y descolonizarla hay que hacerlo como ha hecho el profesor Peyrou. No es un libro donde lo académico pesa como un lastre, no, es ameno para degustarlo. Después de terminarlo entiendes mejor la historia de sudores, clamores, indignación al status quo con la que luchaba el free jazz. Se clarifica la rebeldía de sus actitudes y letras, de sus contradicciones. No solo es el saxo de Coltrane o la trompeta frenética de Miles Davis. O de músicos negros de pintarse la cara de blanco en señal de insubordinación, recordemos que los blancos con facilidad y sin rumores se pintan la cara de negro para imitar a esta población. El autor ha desplegado una detallada sugerente cartografía del free jazz. Gran libro.