Por lo vivido

Fotografía: Chiclayo, Perú
El primer texto que cayó en mis manos religa la sociología con la ficción –a ratos parece un punzante ensayo, la novela de estos tiempos va explorando nuevas formas de expresión. En la novela «Regreso a Reims» abordaba la relación con su padre. No tuvo una buena relación con él, más cuando confesó su homosexualidad, aunque después confesaba su madre se redimió, estaba orgulloso de su hijo. La segunda novela es sobre su madre «Vida, vejez y muerte de una mujer del pueblo» de Didier Eribon, escritor y ensayista francés. La primera novela me enlazó a la segunda, me parecía una propuesta interesante de escritura para estos tiempos. Con su madre tenía más afinidad, pero también se sumaban las diferencias. Ella al igual que el padre, obreros, eran votantes del Partido Comunista, y ambos con el devenir de los años fueron girando a ser votantes de la ultraderecha con briznas de xenofobia y racismo. Disecciona con fino bisturí esas contradicciones de clase, Didier es el único hijo que llegó a la universidad. Eribon trata de comprender esa mutación política, pero también hurga en la vejez y los cuidados, el edadismo, la infantilización a los mayores. Es un estadio en la vida humana al que se ha prestado pocas luces, más cuando la madre estaba en una residencia porque había perdido la autonomía por el deterioro cognitivo que adolecía y se plantea en un momento si todavía ella es sujeto de derechos, es una línea porosa donde los familiares y el Estado toman decisiones por la situación en la que está la madre. La vejez no debería ser un sinónimo de soledad ni marginación. Eribon nos deja una lacerante historia de estos tiempos.