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Las luciérnagas

Imagen: una rúa de Manaos

La noche en la floresta rural lo que más sorprende son las luces que se enciendan y apagan de las luciérnagas, le dan un toque especial, además del frente abierto que tenemos con los zancudos y otros bichos en esta zona rica en biodiversidad –no todo es idílico como en una postal; algunos relatos dicen que las lucernas son los ojos de los fantasmas. En el mataburro tiene otros sinónimos como: noctiluca, candelilla, quiebraplata, candela. En gallego vagalume significa luciérnaga, a esos insectos llenos de historias que iluminan con luz intermitente la oscuridad.

Así con el nombre de este insecto de luz fosforescente Julio Llamazares, escritor leonés, nos alumbra con «Vagalume» una historia donde rinde homenaje a la escritura, a las y los escritores. Un escritor de novelas que vaqueros tiene que escribir esos relatos con pseudónimo para mantener a su familia; viene a mi memoria los cientos de novelitas las alquilaban en la vereda por el cine Belén –cuando existía el cine, con nombres de autores en inglés; un tío era fiel devoto de esas novelitas. Este escritor de esas historias pasó a saborear a medias el anonimato, lo hizo escribiendo con sobrenombre. En cambio, su hijo director de un periódico local después de la primera edición de un libro que fue censurado, no vuelve a escribir ni publicar. Me contradigo, escribe, pero en secreto, tan secreto que ni su mujer ni sus hijas sabían que lo hacía. A raíz de su muerte se descubren novelas inéditas de él y ahí surge la trama de la novela; no sigo más para no hacer un espóiler.

La novela es un reconocimiento a los escritores y escritoras que bajo la luz del flexo y en la noche se ponen a inventar historias, a pulir la palabra, a ajustar la trama, espero que no lo hagan con la Inteligencia Artificial (IA) ¿Una escritora que no publique, pero sigue escribiendo así sea con un alias literario, puede ser llamado escritora? Muchas de las obras de Franz Kafka las escribió sin pensar que verían a la luz, pero él siguió troquelando la palabra.

Llamazares nunca decepciona.

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