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Entrevista a Herlinda Navarro Cobos: «Según ENLA 2025 muestra que casi 9 de 10 chicos en Loreto no alcancen el nivel satisfactorio en lectura es una realidad incómoda y dolorosa»

Imagen: Herlinda Navarro Cobos

Los resultados del Informe PISA a profesoras y profesores, a quienes toman las decisiones para implementar políticas públicas, a padres y madres de familia, a alumnas y alumnos, se han llevado la mano a la cabeza. La comprensión lectora está en porcentajes preocupantes. No hay un solo responsable de esta crisis, pero cada uno debe asumir su responsabilidad. La lectura empieza por casa. Aquí la entrevista con la profesora Herlinda Navarro Cobos*, ella trabaja en Iquitos.

¿Cuál es tu interpretación de los resultados del informe en relación con la lectura y comprensión lectora en el alumnado?

Los resultados de PISA 2025 muestran la ya preocupante ubicación de nuestro país en relación con otros países de América Latina. Seguimos siendo la cola de la lista y eso mismo nos ayuda a comprender algunos procesos sociales que vivimos. Pero la situación de la lectura en nuestra región, según ENLA 2025 muestra que casi 9 de 10 chicos en Loreto no alcancen el nivel satisfactorio en lectura es una realidad incómoda y dolorosa. Hay razones que podrían explicarlo. Algunas son estructurales, otras responden a omisiones de la familia y de la escuela. Y nos quedamos cortos.

Nuestro sistema educativo es fundamentalmente regulador, pero no implementa procesos.Existe una ley y su reglamento sobre bibliotecas escolares, pero nada que garantice que quien gestione ese escenario de lectores en las escuelas tenga el perfil para ocupar el puesto. Los criterios para ejercer de bibliotecario en las escuelas no existen, Cualquier personal administrativo puede ocupar esa plaza, la asignación responde a la disponibilidad de personal o a necesidades administrativas de la institución.La norma indica que cada biblioteca escolar forma parte de una Red Nacional de Bibliotecas Escolares, pero en la práctica eso no existe. Es más, no existe una data actualizada del estado situacional de las bibliotecas escolares en nuestra región.

La familia no asume su rol orientador y regulador frente a las pantallas que entregan a sus hijos. Los estudiantes llegan a la escuela sin el descanso necesario para desarrollar tareas cognitivas, y la lectura demanda la ejecución de procesos mentales. Un cerebro que pasa horas frente a estímulos visuales y videos cortos se acostumbra a esa dinámica y cuando necesita de atención sostenida y selectiva para leer un textode mediana complejidad no lo logra. Eso es omisión.

En las escuelas persisten prácticas de lectura reproductiva, se solicitan inferencias, pero no se enseña cómo hacerlo, ni a distinguirlas unas de otras, se asume que enseñar a comprender es aplicar pruebas de comprensión lectora. Las preguntas que se formulan no alcanzan a arrancarle la piel a las palabras. Los estudiantes suelen quedarse en la superficie de las ideas. Y quedarse ahí es solo mirar la punta del iceberg. Y si bien el gusto por la lectura puede crecer en la familia esta debe convertirse en competencia lectora con el aporte fundamental de los maestros. Es decir, las oportunidades de comprensión que estamos generando en las aulas también merecen mirarlas muy de cerca.

Dicho lo anterior, pensar que jalando un solo hilo se puede desatar el nudo en el que nos encontramos es ingenuo y simplista. Todos necesitamos mirar de cerca nuestras omisiones.

¿Como se pudiera revertir?

Me animo a pensar que desde las escuelas podamos darles protagonismo a las bibliotecas y sus bibliotecari@s, para vender la imagen del libro y la lectura con las mismas estrategias de los expertos en ventas. Conformar clubes de lectura con los estudiantes, aunque sean unos cuantos, para dinamizar las experiencias vinculadas con el libro. Que las bibliotecas escolares puedan dejar de hacer trabajo solitario para contactarse con las de otras escuelas y empezar a soñar como comunidad lectora. Y ojalá la Biblioteca Nacional impulsara la formación de bibliotecarios escolares y cumpliera con su labor de integrarlos y capacitarlos permanentemente en estrategias de animación a la lectura. Nuestras instituciones educativas merecen bibliotecarios que animen a leer a toda la comunidad educativa, como actividad esencial en la escuela.

Las universidades y pedagógicos quizá deban incorporar en su malla curricular un curso que prepare a todos los estudiantes de educación a ser mediadores de lectura, con recursos suficientes para animar a la lectura, pero sobre todo para garantizar que manejan estrategias para enseñar a comprender y de paso, desde temprano, tengan claro que impulsar la lectura no es una tarea solo de los maestros de Comunicación.

Confiamos en que se repliquen las iniciativas esperanzadoras como las de “La cocha de los libros” (KuatiaratupakanaIpatsuka en lengua kukama-kukamiria, una organización que impulsa el acercamiento de los libros y la lectura a las poblaciones rurales de nuestra Amazonía. La del Club de Lectura “Marina Díaz Guzman”, en la que la lectura compartida, el encuentro dialogante con los escritores y poetas es la agenda de las reuniones y donde la participación de adultos profesionales y jóvenes universitarios es protagonista.La iniciativa “Manantial de letras” que reúne e invita a los niños a compartir tardes de lectura contando con el apoyo de voluntarios que se convierten en narradores y en la voz que lleva a una historia a los niños.

Finalmente, aun cuando digan que una golondrina no hace verano, ya vemos que vuelan por ahí varias de ellas, empezando a conectar unas con otras, a crear pequeñas redes que pueden ir creciendo cuantas más conexiones logren.

*Herlinda Navarro Cobos. Es maestra y lectora, vinculada desde su nacimiento a los ríos y bosques amazónicos. Sus estudios de Lengua Literatura en la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana y su aprecio por las letras, la han llevado a vincularse con presentaciones de libros y otras actividades culturales.

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