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Entrevista a Emma Callegari: «No heredamos solo biodiversidad, heredamos desigualdad, extractivismo sin planificación, contaminación y una institucionalidad débil».

Foto: Emma Callegari

La situación mundial desafía a los jóvenes en un momento donde las utopías y la construcción de otros mundos están en retirada. El magullado legado que reciben es uno de los mayores retos que va en un arco del optimismo obsceno al pesimismo más demoledor. Bajo esta singladura, aquí una breve entrevista a Emma Callegari*, joven activista de Iquitos.  

Una joven líder mundial reprochaba en la Asamblea de las Naciones Unidas a los que no eran de su generación: «Ustedes se han robado mis sueños y mi niñez con sus palabras vacías» ¿cuál es el legado que recibe la generación joven en este lado de la floresta, hubiera también reproches del mundo que estamos dejando?, ¿reciben como herencia un estropicio?

La generación joven amazónica recibe a un territorio profundamente tensionado: riqueza natural extraordinaria y, al mismo tiempo, décadas de abandono estructural. No heredamos solo biodiversidad; heredamos desigualdad, extractivismo sin planificación, contaminación y una institucionalidad débil.

Sí hay reproches, pero no desde la queja sino desde la responsabilidad histórica. Se nos ha prometido desarrollo mientras se debilitaban ecosistemas y derechos fundamentales. En la Amazonía, el “progreso” muchas veces significó pasivos ambientales y vulneración de comunidades.

Sin embargo, no recibimos únicamente un estropicio. También heredamos memoria, resistencia indígena, organización social y una conciencia ambiental más despierta que nunca. Nuestra generación tiene el desafío de transformar la indignación en incidencia política real y vigilancia ciudadana efectiva.

El tema del agua es crucial para la vida humana y la contaminación de las aguas por sus efectos es «es una muerte silenciosa», como señaló el relator del agua en uno de sus informes. Ante la desidia de las autoridades ¿qué se podría hacer desde la ciudadanía?, ¿En Iquitos y las zonas afectadas hay una respuesta desde la sociedad civil?

Es cierto que el agua contaminada no mata de inmediato, te deteriora progresivamente la salud, la dignidad y tu futuro. En la Amazonía, donde el agua estructura la vida social, económica y cultural, su contaminación es una forma de indiferencia y violencia estructural.

Frente a la desidia estatal, la ciudadanía puede organizarse en tres niveles: Vigilancia y denuncia documentada (monitoreo comunitario del agua).Incidencia política y jurídica (acciones legales, presión institucional, participación en espacios públicos) y Educación y cultura ambiental, especialmente en jóvenes.

En la región Loreto y en zonas afectadas sí existe respuesta desde la sociedad civil: organizaciones indígenas, colectivos juveniles y defensores ambientales vienen articulando esfuerzos. Lo que falta no es conciencia, sino voluntad política sostenida y coordinación interinstitucional.

¿Qué libro estás leyendo?, ¿Qué libro recomendarías?

Actualmente estoy leyendo “La República” de Platón, porque cuestiona qué significa realmente justicia y quién debe gobernar. Me parece pertinente en contextos donde el poder muchas veces se ejerce sin responsabilidad ética. Y más allá aun, sin empatía.

**Emma Callegari. Abogada y conciliadora extrajudicial en Loreto. Coordinadora Regional de Loreto Conversa. Activista juvenil interesada en asuntos sociales y políticos. Impulsora de espacios de diálogo ciudadano y reflexión pública. Comprometida con el desarrollo y la voz de la Amazonía.

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