Entrevista a Angelita Silvano Pacaya: «El contexto amazónico solo lo vive el maestro. La IA no improvisa con amor, si se va la luz, si no hay internet, si un niño trae una taricaya a clase, ¿qué hace la IA? El maestro rural crea magia con nada»

Fotografía: Angelita Silvano Pacaya
Una de las siglas, y posiblemente de muchos años en este siglo, más escrita y popular serán las de las letras IA, referida a la Inteligencia Artificial. Entre las aristas del debate están los límites de esta herramienta. Es por ello, nuestro interés de indagar los impactos de la IA en el cuerpo docente de una parte de la Amazonía, aquí una entrevista con Angelita Silvano Pacaya*.
¿Crees que la IA puede ayudar con el trabajo en el aula y en la docencia?, ¿Recomendarías su uso?
En primer lugar, las instituciones educativas de la poco accesible y accidentada Amazonía peruana no cuentan con infraestructura, y si cuentan, muchas veces no es óptima, ni con internet, ni equipamiento, cuanto más lejos la escuela, más precaria es por lo general, y en ese sentido, hablar de la inteligencia artificial (IA) en estos contextos, es como hablar de la función del huevo en nuestro plato bandera, el ceviche, una función poco seria, casi inexistente. La inteligencia artificial (IA) es una evidencia fáctica del inminente avance de la tecnología, al igual que el resto de la Ciencia que se pone al alcance de las personas, la IA supone una transformación estructural que va más allá de lo que conocíamos como globalización. Frente a ello, o nos adaptamos a los cambios como ciudadanos del mundo o quedamos obsoletos, sea cual sea nuestra formación profesional u ocupación. Así, como docente puedo considerar a la IA como una herramienta, como una oportunidad para el trabajo pedagógico, en ella podemos encontrar desde estrategias de aprendizaje, materiales didácticos creativos a proyectos educativos innovadores, etc. sin que esto suponga un reemplazo al docente y su labor. Fuera de los sesgos o errores sistemáticos que puede presentar, la IA no puede ser una amenaza para el docente, ya que la realidad educativa de cada estudiante es diversa, como lo son, su situación geográfica, económica-socioemocional, los ritmos de aprendizajes y las dificultades presentes en el proceso de enseñanza aprendizaje que el docente enfrenta. Desde esta perspectiva, el docente es quien evalúa, da forma y fondo, contextualiza, dosifica las estrategias adecuadas para cada estudiante y pone en marcha las actividades de aprendizaje con situaciones significativas que buscan dar respuestas o soluciones a esas necesidades educativas particulares. En consecuencia, recomiendo su uso, como también invoco la necesidad de capacitación para un uso adecuado y pertinente. Por consiguiente, en las zonas rurales primero necesitamos conectividad, equipos y talleres de actualización docente frente a las nuevas tecnologías, teniendo empatía con los profesionales que pasan los 60 años y que tienen todo el espíritu de aprender, pero que son olvidados, en principio por una gerencia de educación regional ineficiente y un Estado corrupto como el peruano. Sin estas condiciones, la IA aumenta las brechas educativas en vez de cerrarlas, pues como docente en zona rural amazónica en donde el tiempo apremia y los recursos son escasos, por supuesto que la IA facilitaría desde herramientas gratuitas sin necesidad de internet hasta las herramientas avanzadas que se puede llevar desde la ciudad a las zonas más alejadas de cada capital de provincia o distrito. Sin embargo, esto no es posible con solamente desearlos, se necesita voluntad política de los que administran la educación.
¿La IA interfiere en el estímulo a la lectura? ¿Se gana o se ahuyenta lectoras o lectoras con la IA?
La zona rural se caracteriza por una baja calidad educativa, y más específicamente por bajos índices de comprensión lectora, al respecto de ello, incentivar el gusto por leer, fomentar la curiosidad a la lectura, es clave. Bajo estas líneas, toda estrategia o herramienta orientada a fomentar o fortalecer la lectura en los estudiantes tiene que ser bien recibida. La IA debería ser una fortaleza que estimule la lectura en los estudiantes y, en consecuencia, ganar adeptos que encuentren en la lectura una razón de ser. El dilema sería cómo desarrollamos esa fortaleza con la IA en contextos de educación rural, conociendo las condiciones de las escuelas rurales. No obstante, la práctica docente se interpone ante las barreras de infraestructura, presupuesto, etc. el docente rural se las ingenia para lograr sus objetivos con sus estudiantes, muchas veces saliendo de su limitante sueldo, compra internet satelital, pone a disposición de los estudiantes una laptop en la que se puede trabajar las actividades programadas, compra generadores de luz, o paga la gasolina o petróleo para tener electricidad. Como también se equipa de paneles solares para facilitar la carga de los aparatos eléctricos que pueden llevar a sus comunidades para brindar el servicio educativo. En el caso, de fomentar la lectura, ¿cómo el uso de la IA puede interferir en este proceso? Dependerá de cómo decidamos usar las herramientas que nos brinda la IA, puede ser el peor enemigo o el mejor aliado de la lectura o el fomento del hábito de leer, porque por ahí empezamos, primero creamos el hábito, y el gusto por leer va aumentando en la medida que se promueva el interés, muy aparte que se necesita un estudiante intrínsecamente motivado por leer, cultivar la creatividad y la imaginación es una necesidad imperiosa. Si el estudiante usa IA para hacer el resumen de sus obras leídas, sin tener contacto con el libro o reemplazamos el cuento leído en grupo por un audio generado, perdemos la magia del vínculo. Ahí sí matamos el hábito y por ende se interfiere en el estímulo de la lectura.
Por otro lado, la IA puede servir para generarnos cuentos de acuerdo a la realidad local, pedir a la IA que nos genere «un cuento de 10 líneas sobre un niño de Iquitos que viaja en peque-peque». Los estudiantes se emocionan al verse reflejados. Eso los jala a leer más. Por consiguiente, aquí en la zona rural se nivelan y adecuamos los textos, tengo estudiantes que se frustran con libros del MINEDU porque son muy densos o no se ajustan a su realidad, la IA me ayuda a reescribirlos más simples, sin perder la idea. Así no abandonamos la lectura, por el contrario, la hacemos propia. Asimismo, despertar curiosidad, antes, durante y después de leer un cuento amazónico como, por ejemplo, «El collar del Curaca», al no haber sala de cómputo y ver videos o diapositivas, salimos al campo, observamos y sentimos la naturaleza, escuchamos los pasos de los personajes entre las hojas secas que están en nuestra vista y que en la lectura están presentes. Posteriormente, se pasa de la lectura a la investigación, se pregunta a la IA: « ¿Y de qué otro elemento puede un curaca hacer un collar en las profundidades de la selva»
¿La IA pudiera reemplazar a las profesoras o profesores en el aula?
Definitivamente, mi respuesta es un rotundo no. La IA no pudiera reemplazar a un o una docente dentro del aula y menos en la Amazonía rural. Para ser docente rural se necesita convivir, respirar la cultura, idiosincrasia y cosmovisiones de los pueblos amazónicos, no solo conocer, manejar información, es vivir la realidad y crear conocimientos nuevos cada día, es brindar el servicio educativo con calidez, con humanidad. En la Educación Inicial o Primaria, son los niños que abrazan sin preguntar, momento en el cual se necesitar validar esas expresiones y afecto, la IA al ser resultado de sistemas informáticos no tiene cualidades afectivas, ni empáticas reales con sus usuarios. Muchos niños llegan sin desayuno, con problemas en casa, caminando una hora bajo lluvia o sol, frente a ello, una mirada, un consejo, saber si está triste, eso no lo da una máquina. La IA no conoce el río, no sabe cuándo el río crece y los niños no llegan. No entiende la cosecha de yuca, las fiestas patronales, ni porqué hoy toda el aula está pendiente del mitayo o mijano. El contexto amazónico solo lo vive el maestro. La IA no improvisa con amor, si se va la luz, si no hay internet, si un niño trae una taricaya a clase, ¿qué hace la IA? El maestro rural crea magia con nada. Esa creatividad y cariño son irremplazables. El vínculo humano educa.
La IA en las escuelas rurales de la Amazonía peruana es como el machete afilado, si la usamos correctamente y con cuidado, nos ayuda a abrir caminos y a sembrar mejor las semillas del saber. No obstante, su uso desmedido y sin control, nos puede cortar. En la Amazonía necesitamos maestros con machetes afilados en mano, no machetes sin maestros.
*Angelita Silvano Pacaya. Licenciada en Educación secundaria con especialidad en Lengua y Literatura. Apasionada por la crítica literaria y agente activo en el proceso de revitalización de la lengua kukama kukamiria. Comprometida con la educación. Docente de vocación, y defensora animalista.