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El libro recuperado

Fotografía libresca

Alrededor de los libros hay muchas anécdotas, al menos por lo que cuentan y se lee. Hay una de ellas que me causó mucha gracia. Un poeta publicó un libro, recién salido del horno le dedica a su mejor amigo con una autógrafa. Pasan los años, y el de la autógrafa se va a un mercadillo, y de tanto hurgar y rebuscar los libros de segunda mano, encuentra el suyo con la dedicatoria ¿Qué? Sí, el mismo libro que le había regalado a su pata años atrás. El compró el libro y le volvió a obsequiar con una acre dedicatoria, no era para menos. Cosas de amigos. Cuando vivía en Isla Grande, un amigo voraz lector (no voy a decir su nombre) fue a visitarme una tarde y echó un ojo a la biblioteca. Quedó prendado de uno de los libros que había comprado en uno de mis viajes, era sobre el mito de El Dorado (de setecientas páginas), para más inri, todavía no lo había leído. Él revisó al detalle los folios, sonriendo y poniendo cara de bueno, me dice que le preste el libro. Le dije que no, además los que prestan libros corre la fama que son tontos (admito que me consagré en tontería cum lauden). Insistió en el préstamo, me juró por sus ancestros y penates, tanto fue su embestida persuasoria que terminé claudicando en mi negativa inicial; me aseguró sonriendo amicalmente que lo devolvía en cinco días. Pasaron los días y semanas, meses y años, y nada, su excusa para no devolverme era que lo estaba leyendo. Me enteré después que ese libro prestado lo había vendido a un buen precio. Siempre soñaba entre pesadillas con ese libro perdido, confieso que me arrepentí del puñetero préstamo. Hace unas semanas, recorriendo la feria de libros de viejo y de segunda mano de Madrid, F en una de las casetas vio el libro. Me llamó rápidamente y me dijo con júbilo, mira lo que he encontrado. No podía creerlo. El precio era módico, no pensé más y lo compré sin dudarlo. El libro ahora descansa en la librería de casa, liberándome de esas noches noctívagas, y con la firme promesa de no prestarlo nunca. La música del azar en los libros.

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