Días de sol y paseos

Foto: Distrito Puente de Vallecas. «Madrid 1976 -1979. Memoria visual de la transición», exposición Parque del Buen Retiro
Después de las borrascas que asolaron este lado de la península ha entrado el sol. Para mí sol es sinónimo de paseos en solitario y muy temprano. Así que aprovecho para ir a caminar a El Retiro, está cerca de casa, a unos minutos caminando. El sol inyecta de color a estos días grises que apenas apetecía caminar, el gris te corroe el ánimo. Desde la ventana donde escribo me acompaña un árbol de origen japonés, es de hoja caducifolia, no es perenne como la mayoría de hojas en la floresta. Puedo ver a los pájaros cuando se posan en sus ramas desnudas, les disparo una foto, me miran imperturbables. Los días de sol te cambian hasta el ánimo. Los paseos me sirven para ordenar el tutumo, para desechar la hierba mala que asola a las ideas o revisar las que están en las purmas. En ese garbeo matutino por el parque del Retiro –era un antiguo espacio de ocio que disfrutaban los monarcas en vida –tropecé con una muestra fotográfica al aire libre, «Madrid 1976 -1979. Memoria visual de la transición» que retrata Madrid de hace unos cincuenta años. Era una ciudad que crecía a golpe de chabolas o Asentamientos Humanos –me recuerda a Isla Grande, siendo este un indicador de mala planificación urbana y dejadez política. Hay una imagen de los vecinos exigiendo el derecho a la vivienda, piden que el precio de esta no sea más del diez por ciento de los salarios. Cincuenta años después, es decir, hoy, Madrid tiene el mismo problema que ahoga y quita el sueño. El acceso a la vivienda es el derecho de unos pocos por la especulación inmobiliaria y la inacción de los gobernantes. Parece que la crisis cíclica de la «mano invisible del mercado» no se va, aprieta y muerde.