Crónicas manauaras

Fotografía: río Negro, Novo Airao, Amazonas, Brasil
Esta vez el destino era Manaos, mi madre vive con mi hermana, quien ha asumido los cuidados de ella, aquellas personas al cuidado de otras personas saben que es una tarea encomiable, casi siempre son mujeres asumiendo esta invisible tarea social, los hombres nos ponemos de perfil casi siempre. Viven cerca de esta gran ciudad amazónica que reafirma la tesis que en Brasil hay varios Brasiles como pasa en muchos países latinoamericanos. Como compañeros de viaje nos acompañaron los textos de Olga Tokarczuk «Tierra de empusas» y Didier Eribon «Vida, vejez y muerte de una mujer de campo», en verdad, fueron buenos compañeros –el libro de Eribon me ayudó a comprender y reflexionar la situación de las personas de la tercera edad limitados en el ejercicio de sus derechos. Desde Europa puedes llegar directamente a Manaos, esa vieja aspiración cauchera se hace realidad. Tomamos el avión en Lisboa que hizo una escala técnica en Belem do Pará y después a Manaos –el gentilicio de los nacidos y de los que viven en esa ciudad es manauara, por eso el título de la crónica.
Sin querer al viaje se añadieron ingredientes impensados como la concesión del gobierno de Lula a la exploración petrolera en el estuario del Amazonas (las variables ecológicas y sociales fueron las de menos en esta decisión), añadir que desde el aire ese encuentro del Amazonas con el Océano Atlántico es indescriptible, las emociones te ahogan. A contrapunto de esta concesión estaba la reunión de la COP 30, estas reuniones de los políticos y burócratas ambientalistas del mundo, están resultando reuniones de amigos y con resultados estériles (¿habrán contabilizado la huella ecológica de su desplazamiento?); mis temores vienen desde la cumbre de Río de los 90. Hay mucho de sobreactuación, en fin, mientras tanto morían decenas de botos vermelhos como consecuencia del calentamiento de las aguas de los ríos amazónicos. Y como colofón, teníamos la actuación de las fuerzas policiales contra los delincuentes del famoso «Comando vermelho» en las favelas de Río de Janeiro que trajo como saldo muertes de los criminales por el uso, presuntamente, desproporcionado de la fuerza de parte de los agentes del orden. Este comando, de acuerdo a la información periodística, tiene vínculos con la Amazonía de Perú.
Ha sido un viaje de emociones de encontrarme con mi madre y hermana al año del deceso de mi padre. Y con estos ingredientes inesperados.