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El jardinero vagabundo
Imagen: Chiclayo, Perú El estío en esta parte del mundo nos depara lecturas alentadoras que hay que buscarlas con un candil en la mano. No me fío mucho de la publicidad que nos abruma en internet o de aquellos con gran narcisismo muestran los libros que van a leer en sus muros de FB. Hoy los buenos, regulares y malos, están envueltos con un manto de publicidad que es difícil detectar libros con las letras mayúsculas, en verdad, producen salpullido y alergia al mismo tiempo porque te topas con grandes desilusiones. Hay que afinar el olfato y la vista. Esa magia del encuentro del libro con la lectura la encontré…